(lectura 3 min)
La invasión de Ceuta por unas 70.000 personas es un ridículo mayúsculo para España. Sonrojante, de bajar la mirada y pedir perdón. El optimismo de Dezcallar de la entrada anterior https://ideasquebullen.com/2026/08/05/un-pacto-de-estado/ ha quedado destrozado. Ante semejante tomadura de pelo ya no vale ser ni campeones del mundo, ni medallas de oro, ni Indurain ni Nadal, ni los Tercios de Flandes, ni Unamuno ni Picasso, ni el modernismo de Gaudí. Un ridículo de campeonato y encima la final del mundial 2030, que es lo que de verdad importa, en Casablanca. Dezcallar apuntaba a nuestra falta de autoestima; no me extraña.
Como guinda a nuestra españolidad tenemos la barrera de lucha contra la contaminación (hoy protección del medio ambiente marino) puesta a todo correr; esa barrera de color naranja, de unos 400 metros, malamente amarrada al extremo del espigón por un lado y fondeada por el otro, no sirve para nada. Al primer temporal de levante va a salir volando y acabará en la playa, aparte de que un faldón de un metro de profundidad no es nada para una persona joven y por encima, un alehop. No pasarían 70.000 esta vez, pero los menores de 40 o 50 años seguro que pasan. Lo del hueco entre la barrera y el espigón es la reacción typical Spanish ante los gritos esquizofrénicos de los responsables reclamando soluciones a sus empleados/súbditos. “Pones una valla en el mar con los huevos ¿Está claro?” Es facilísimo imaginárselo, especialmente a los que hemos hecho la mili.
España sigue siendo la de la pandereta, la que embiste y fusila en cuanto puede.
De todo este cachondeo una persona ha resultado cesada, milagro. El problema es que esa funcionaria debe estar intentando adivinar que habrá hecho mal, porque hizo su trabajo.
Esta funcionaria del Ministerio de Defensa estaba destacada en el Departamento de Seguridad Nacional del Ministerio de la Presidencia, y estaba encargada de la web y redes sociales donde se actualiza información relevante sobre seguridad, información evidentemente de acceso público. Cometió el pecado de decir lo que ya se sabía, se estaba produciendo una invasión en Ceuta por miles de personas. Fue la primera en dar una cifra, y acertó.
¿Cuál fue su pecado? Hacer su trabajo. Informar, publicar lo que ya se sabía. Le presión por facilitar datos y cifras sería enorme, recibiendo llamadas constantes de medios de prensa, otros organismos, etc. y seguro que hubo un malentendido, una instrucción verbal o un comentario tipo “Marlaska ya lo ha comunicado a la SER”.
Ya lo dijeron de El Cid: “Qué buen vasallo, si hubiese buen señor”.
Dedicado a esa funcionaria. No se puede ser eficaz en este país.
Nota: hoy es 15 de agosto, y han pasado 15 días desde la marabunta. Aun no sabemos cuantos inmigrantes quedan en Ceuta (miles), ni cuantos menores entre ellos, muchos malviviendo en playas y parques. Ridículo aquello, mas ridículo lo de ahora.

