(tiempo de lectura: 4 minutos)
Pocos acrónimos se han hecho un sitio en nuestra cabeza tan rápidamente como IA: Inteligencia Artificial.
Hoy está hasta en la sopa, y en todo software que se precie tienes a la IA asomándose por una esquina para ofrecerte sus servicios: sea CoPilot, Gemini, Meta, etc.
Por edad soy reacio a los cambios. ChatGPT me lo enseñaron mis hijos hace mucho tiempo, quizás 3 o 4 años, unas Navidades, pocos meses antes de su boom. Me quedé impresionado.
Hoy lo uso bastante a menudo, y mis colegas por defecto. Mis usos son primarios: corregir escritos (en inglés), resumir lo escrito, que me resuma informes de 160 páginas para no leérmelos, etc. Como ya he dicho, mis jóvenes colegas lo tienen integrado como otra herramienta, usándola para programación, formatos, consultas a bases de datos, etc. La IA te ahorra mucho tiempo.
Yo todavía creo más en las personas (en pocas, pero elegidas) que en una máquina. Los viejos como yo, especialmente los educadores y gente de la enseñanza, no parecen muy entusiastas con la IA y sus efectos. Alertan del peligro de que los jóvenes crean a la IA como nuestras abuelas creían en Dios. Ciegamente. Lo dice la IA, y se quedan tan anchos. Además hay que entender como la IA está construida. Hay que saber preguntar, porque está diseñada para darnos la razón, de forma que refuerza nuestras ideas. Ved este video (aunque en inglés y dure 8 minutos): https://www.youtube.com/watch?v=o7K1O5uGSB0
¿Dónde está el peligro? Yo creo en los ejemplos, como Jesús creía en las parábolas. Ahí va una:
Todos tenemos un principio, y este normalmente nos marca. Nos queda casi todo grabado en la memoria cuando somos bien jóvenes. Entonces yo navegaba en barcos mercantes. Era la época de Reagan (presidente de 1981 a 1989) y Gorbachov (con su glasnost y perestroika a partir de 1985). Se llevaban muy bien. Allí fui yo de EE.UU. a los países del Pacto de Varsovia con grano durante un año. Ucrania fue y es el granero del mundo, pero tuvo una mala racha entre 1980 y 1984.
En esa misma época comenzó la instalación de los GPS en los barcos; maravilla técnica. Los satélites te decían cada 4 horas donde estabas, sin necesidad de tablas náuticas, cronómetros, sextantes y calculadoras ¡Yuuupi! También te ahorrabas el apuro ante el “viejo” de no hacer bien tu trabajo, es decir, no medir correctamente la altura de las estrellas al amanecer y anochecer, o del sol al mediodía. O equivocarte al hacer los números.
Hoy el GPS es la principal herramienta del turista, capaz de chocarse contigo por ir mirando el móvil; del conductor del Uber, porque si el GPS dice por ahí, por ahí va el hindú, aunque la calle sea un empedrado; es la herramienta de agricultor, para tirar bien rectas las líneas de las lechugas; y la del pastor, que seguro que tiene puesto un localizador basado en el GPS a sus perros, vacas y cabras.
¿Hace falta el GPS en los barcos? Imprescindible, inconcebible no usarlo, tanto por seguridad, como por ahorro de tiempo. Incluso es más preciso que navegar a la vista de faros, usando el radar, etc. Entonces,
¿Hace falta saber de navegación astronómica? ¿Incluso de navegación?
Total, la maquinita te dice dónde estás, y seguro que te va marcando por donde ir, la ruta más segura, te avisa de posibles riesgos de colisión, varada, etc. Entonces, ¿para qué estudiar? Los EE.UU., que son muy avispados, eliminaron la navegación astronómica del currículo de sus oficiales de la armada. Lo reintrodujeron al cabo de unos pocos años. Se les posó un moscardón bien gordo detrás de la oreja cuando vieron que el GPS podía ser interferido. Hoy en día se hacen virguerías, como en el Estrecho de Ormuz, el Mar Rojo o en el Golfo de Finlandia. El GPS es casi inservible. Barcos simulando su posición, barcos en pleno desierto o dando vueltas continuamente, datos inservibles, etc. Consecuencia: vuelta a los años 60, mirar para la proa, cartas de papel y radar. Un barco varó en el Mar Rojo en parte por los datos falsos del GPS y se han dado bastantes situaciones de abordaje inminente, lo que los ingleses llamarían near miss collision.
Hoy lo llaman guerra híbrida, sea meter 70.000 inmigrantes en Ceuta, interferir en las elecciones, colapsar toda la red eléctrica de un país o poner patas arriba la navegación. El mapa de abajo es la parte sur del Mar Rojo, el color amarillo es tierra, el blanco y celeste es el mar:
Conclusión: la IA es genial, nos va a hacer mucho más eficientes, pero hay que saber; hay que tener una idea de lo que la IA te va a decir, o lo que es lo mismo, la situación del GPS tiene que ser parecida a la que tu estimes en base a rumbo, velocidad, viento y estado de la mar.
Dedicado a los marinos que son obligados a cruzar el Estrecho de Ormuz a pesar de los misiles y drones.


Pros y contras: cada decisión, objeto, estilo de vida o avance tecnológico lleva implícito un intercambio (trade-off).Esta dualidad es la que nos obliga a priorizar y tomar decisiones conscientes: * En las decisiones diarias: Aceptar un nuevo trabajo con mejor sueldo (pro) puede significar menos tiempo libre o más estrés (contra). * En la tecnología: La hiperconectividad nos da acceso instantáneo a la información (pro), pero reduce nuestra capacidad de atención y privacidad (contra). * En lo personal: La comodidad de la rutina aporta seguridad (pro), pero a costa de limitar el crecimiento y las nuevas experiencias (contra).Al final, evaluar las cosas desde este prisma no se trata de buscar la opción perfecta —porque no existe—, sino de elegir qué contras estamos dispuestos a asumir a cambio de los pros que nos importan.
Con la ayuda de la IA 😜
Me gustaMe gusta