Los olvidados (I): suicidas

Mucho se ha escrito sobre la manipulación de la que somos objeto. Según interese, la información se amplifica y presenta de una forma u otra, o directamente no se presenta. Sirva esta entrada para recordar a aquellos que pasan desapercibidos. El porqué es un misterio.

El suicidio es un tema tabú en España a pesar de ser la primera causa de muerte no natural. Cada año entre 3.600 y 3.700 personas se suicidan en España: esto supone 10 al día, además de los 20 intentos que fallan por cada persona que lo consigue.

Lo peor es que las estadísticas no son fiables pues los suicidios se ocultan debido a posibles problemas judiciales o de seguros e incluso por vergüenza, estigma a como queráis llamarlo. Hay otras 8.000 muertes no naturales clasificadas como accidentes, sean caídas accidentales, ahogamientos o envenenamiento por drogas y psicofármacos y “otros accidentes” (sin clasificar) que no se consideran suicidios.

Si comparamos, los accidentes de tráfico causan la mitad de víctimas mortales (unos 1.800 anuales). Los homicidios dolosos y asesinatos consumados fueron 308 en el año 2017, entre los cuales hay que incluir a las 51 mujeres asesinadas por su pareja o expareja (violencia de género).

¿Habéis visto alguna campaña de concienciación sobre suicidas como las de tráfico o las de violencia de género? Yo no.

El suicidio es a menudo la solución permanente para un problema pasajero. Existen síntomas. Y lo primero que se aconseja es que hay que hablar del asunto: no existe el peligro de “darle la idea”. Es el efecto Papageno: la exposición a modelos de conducta y a ejemplos de personas que inicialmente han pretendido quitarse la vida pero que finalmente han renunciado a dicha idea y superado las crisis, la angustia o las dificultades que se los provocaron genere en el espectador un efecto preventivo del suicidio.

suicidios

No hay un teléfono específico para suicidas (solo el de la ONG “Teléfono de la Esperanza” o el de la “La Barandilla”), ni planes específicos, ni campañas, ni estadísticas fiables.

Alrededor del 10 de septiembre de este año, coincidiendo con “El día Mundial para la prevención del suicidio”, la entonces ministra de Sanidad, Carmen Montón, reunió a asociaciones médicas y grupos de familiares. Prometió campañas, un plan y hasta un teléfono de atención. Pero esta ministra está dimitida.

Los suicidas no existen y como no existen, no son un problema. Como en tantas otras situaciones, la sociedad, fracasada, mira para otro lado. Por vergüenza.

Nota: mientras le daba vueltas a este asunto el sábado 15 de diciembre el programa de TVE “Informe Semanal” emitió un reportaje sobre el suicidio. Un primer paso.


2 respuestas a “Los olvidados (I): suicidas

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