De Benito a Robert

Los dos de origen americano, más concretamente de los EE.UU., los dos están en lo alto de la ola, surfeando su fama como pueden.

Los dos hablan español, pero a los dos me cuesta entenderles, aunque sea por razones diferentes. Para colmo, hoy ninguno de los dos se llama hoy Benito o Robert.

El primero es Benito Antonio Martínez Ocasio, alias Bad Bunny, alias Bugs Bunny.

El segundo es Robert Francis Prevost, alias León XIV, alias Leoncio.

Para más señas:

Los dos vinieron a España en junio de 2026 y se han dejado notar. Los 10 conciertos de Bad Bunny rondaron los 60.000 asistentes cada uno, y a la misa de León XIV fueron más de un millón de personas. El dinero que han generado se cuenta en decenas, e incluso alguna centena de millones de euros.

Al primero no le entiendo ni leyendo la letra de sus canciones, lo cual tiene mérito. Por ejemplo:

Bad Bunny – DtMF (Letra)

Ya sé que es un comentario muy común sobre los cantantes del otro lado del Atlántico, pero yo a la colombiana Karol G la entiendo de maravilla. O sea, las muchachas hablan mejor que ellos, que parece que llevan todo el rato una piedra en la boca.

¿Qué podemos decir de León XIV? Lo primero es que mola mucho lo del XIV. ¿Os imagináis algo así como Germán XXI? Alberto XI o Juan CXII?

Yo también quiero unos números romanos en el nombre.

A este hombre lo que dice se le entiende bastante mejor, pero cuesta comprenderle. He intentado leerme sus 40.000 palabras de la Carta Encíclica MAGNIFICA HUMANITAS (Magnifica Humanidad, traducción por la gracia divina de la IA).

Su encíclica desde luego está llena de frases y párrafos acertados, pero para una mente chamuscada por el móvil y el dedito para abajo, para abajo, (o sea, scrolling) como la mía es un documento larguísimo. Además, el vocabulario y los conceptos que maneja me son ajenos (fe, esperanza, civilización del amor, luz de la Encarnación, punto de fractura de la humanidad, Los muros de Jerusalén ya no son fortificaciones para la defensa, sino adornos preciosos de la Esposa del Cordero, etc.). No solo hay que leer, hay que comprender, y eso lleva tiempo y esfuerzo. Os dejo unas cuantas frases sencillas escogidas por mi:

“Las innovaciones tecnológicas —incluida la inteligencia artificial— no son neutrales; pueden aumentar la participación y la justicia, o ampliar las desigualdades, el control y la exclusión”. (85)

“No podemos considerar a la IA como moralmente neutra”. (104)

“No serviría de nada una IA más moral, si esta moral es decidida por unos pocos”. (107)

“En la era de la IA y de la robótica, ya no es posible confiar únicamente en la ‘mano invisible’ del mercado: la política tiene la tarea de orientar las dinámicas económico-tecnológicas hacia el bien común, promoviendo el trabajo digno, la inclusión social y una distribución equitativa de los beneficios de la innovación”. (163)

“Ningún sistema de cálculo, por sofisticado que sea, genera un corazón que se entrega, ni una conciencia capaz de discernir el bien. Incluso cuando las máquinas sobresalen en eficiencia, el centro de la historia sigue siendo un rostro humano que exige ser contemplado”. (233)

Todo lo escrito por el Papa, el infalible, tiene sentido (pues claro). Mete el dedo en el ojo de los que desarrollan la IA diciendo que la moral decidida por unos pocos no sirve, y que no es neutra. Tiene razón, pero ¿qué es la moral de la Iglesia Católica mas que la moral decidida por unos pocos, durante un par de miles de años? Moral que fue adaptándose a las necesidades del momento (bulas papales, cruzadas, brujería, sexo, lesbianismo y homosexualidad,  etc.) y que en muchos casos deja dudas sobre la causa última de esas decisiones.

Para tranquilizaros, no uso IA al escribir estas cosas, y la verdad es que no me apetece. ¿Qué mérito tendría? ¿Me hace falta ir más rápido? Sería hacer trampas al solitario.

Volviendo a Bugs y a Leoncio, de la misma forma que todas las opiniones son lícitas, no todas son respetables ni válidas, no se debe poner a la misma altura la moral de León XIV y la moral de Gemini, CoPilot u OpenAI.

Dedicado a Bugs Bunny y Leoncio, por los buenos ratos que me hicieron pasar de niño. Amén.


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