España me duele (Unamuno)

Siempre me han gustado las frases ocurrentes o trágicas. En el caso de España estas frases resultan conmovedoras, como este título, y las más de las veces provocan desaliento.

España no deja indiferente a nadie.

Lo malo es que no solemos quedar bien parados, ni habitantes ni dirigentes.

De hecho, me resulta difícil encontrar un estadista español que merezca ese nombre mientras ingleses o franceses cuentan con un buen puñado como Schuman (padre de la UE), Churchill, De Gaulle, Napoleón, Wellington o Newton (sí, el científico y matemático).  En nuestro caso, a bote pronto, sólo se me ocurren el Cid Campeador y Don Pelayo, los dos héroes de la Reconquista que como bien dijo Ortega y Gasset “una reconquista que dura ocho siglos no es una reconquista”.

Quizás se salve Carlos III, representante del Despotismo Ilustrado. Por hacer un poco de memoria, Carlos III fue el que a mediados del siglo XVIII, escandalizado por el famoso “agua va” que gritaban los vecinos de Madrid antes de tirar la mierda por la ventana, se preocupó por diseñar un sistema de alcantarillado. Su brazo ejecutor, el calabrés Marqués de Esquilache, tuvo que salir de España por otros motivos tras el famoso motín que lleva su nombre, en “agradecimiento”.

¿Será por nuestro conocido cainismo que nos impide ver y reconocer lo bueno? Según la Real Academia, cainismo es la actitud de odio o fuerte animadversión contra allegados o afines. La verdad es que de artistas no andamos mal, pero de políticos  que lleguen a estadistas estamos muy escasitos.

Nuestros grandes hombres son los que mostraron honor y arrojo, y si la palmaron, mejor. De esos nos sobran: Daoiz y Velarde (2 de Mayo de 1808), Churruca (Batalla de Trafalgar, 1805) o el Almirante Cervera el del desastre de la Habana en 1898, que se dejó cañonear por la flota de los EE.UU. siguiendo órdenes del Gobierno de Madrid.

Otros como Mendez Nuñez (el de “más vale honra sin barcos que barcos sin honra”) o Blas de Lezo, últimamente de moda, pudieron morir en su propia cama.

La envidia está en nuestros genes. Ya Alfonso X El Sabio dijo: “Esto es particularmente verdad en España. Sus habitantes sienten envidia por el sabio que entre ellos surge y alcanza maestría en su arte”.

Más recientemente Jorge Luis Borges nos describió así: “El tema de la envidia es muy español. Los españoles siempre están pensando en la envidia. Para decir que algo es bueno dicen: «Es envidiable».

 El historiador, aún vivo, Stanley G. Payne, dice: «El peor defecto de los españoles no es la envidia, sino el cainismo»

 Por último, Julio Camba, escritor y periodista del pasado siglo, la clavó: «La envidia de los españoles no es aspirar al coche del otro, sino a que el otro se quede sin coche».

Sobre nuestra capacidad de raciocinio, gusto por la violencia y desapego por la cultura os apunto:

«En España la mejor manera de guardar un secreto es escribir un libro». Esto lo dijo Azaña, y eso que no existía aún ni la televisión ni internet.

Antonio Machado escribe en su libro “Campos de Castilla”:“En España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa”.

Mariano José de Larra (el de “Vuelva usted mañana”), viendo como España se desangraba durante la 1era  Guerra Carlista, dijo poco antes de suicidarse en 1837: “Aquí yace media España, murió de la otra media”.

Exactamente 99 años después, el 12 de Octubre de 1936, Unamuno, aún Rector de la Universidad de Salamanca, le soltó al general José Millán-Astray y otras personalidades franquistas en el paraninfo de dicha Universidad:

“Éste es el templo de la inteligencia, y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis, porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir, y para persuadir necesitaréis algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho”.

En la foto, saliendo del paraninfo de la Universidad de Salamanca ese día, rodeado de falangistas.Unamuno murió el 31 de Diciembre de ese mismo año.

unamuno

 No quiero dejaros un mal sabor de boca. En España también sabemos reírnos de nosotros mismos. Tenemos un gran sentido del humor.

Sirva como ejemplo esta anécdota del Conde de Romanones, político español de principios del siglo XX con un larguísimo historial. Sólo pudo decir “¡Joder que tropa!” al enterarse de que no había recibido ni un voto que apoyara su entrada en la Real Academia de la Lengua, a pesar de prometerle todos los miembros de la Institución que votarían a su favor.

Hoy votamos. Desde luego, “vaya tropa”.

 

 


7 respuestas a “España me duele (Unamuno)

  1. Pues sí German , menos mal q hoy es domingo, que Dios nos pille confesaos…..
    Me ha gustado muchisimo. Como siempre y x expresar mi opinión solo añadiría a los hombres y mujeres de la transición. …

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  2. Como siempre, enriquecedor. Gracias Germán.
    Es difícil encontrar en la historia de España una cabeza tan brillante y a la vez tan llena de contradicciones como la de Unamuno. De algo no cabe duda, no sé si por ser vasco, pero tenía un par de coj…

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