Confinado

La palabra me recuerda el nombre de un tequila.

Por culpa de un virus con nombre de robot -COVID19- llevo desde el viernes 13 de marzo metido en casa.

Allá por febrero los mensajes eran tranquilizadores mientras veíamos a los chinos construir hospitales en tiempo récord. Los mensajes alarmistas o eran silenciados o la gente se mofaba de ellos. Bla, bla, bla: hablamos demasiado y solo escuchamos lo que queremos oír.

Decir lo dije a estas alturas es una tontería. Ahora ya es tarde y es España la que crea hospitales en tiempo récord. Digamos que estamos limitando los daños con medidas extremas como el confinamiento. Tampoco parece, según las estadísticas, que España lo esté haciendo muy bien – o lo hizo muy bien – porque es ahora cuando se ven las consecuencias de las decisiones pretéritas. Los datos hablan por sí solos: en el podio mundial (en la Champions que diría Zapatero) por número de contagiados y también de fallecidos; y de material más bien escasitos. Nuestros políticos, los que todavía salen en la tele, solo hablan del pico de la curva, de mascarillas y respiradores, de compras y de millones de euros. La raza política española es realmente inconcebible, sea la del Prestige o la de este Covid19. Ya lo dije antes.

Solo salgo a pasear el perro, por la mañana, porque me levanto muy temprano; no me dejan salir más porque dicen que estoy en el grupo de riesgo. Son días de teletrabajo, Netflix, juegos de mesa, televisión, solitarios, wasap, diarios por internet y… observar la naturaleza.

Hace bien poco fue el día de san José, tradicionalmente el día de poner los canarios a criar. Casualidades de la vida, esto fue lo que vi desde la terraza ese mismo día:

Es un verderón, que incansable va y viene del nido. Es admirable el arte y la ingeniería empleados para construirlo. Un pajarillo diminuto como el verderón, justo en el extremo de la rama, monta un habitáculo que es inalcanzable para sus enemigos, se balancea con el viento (¡menudas siestas!) y tiene vistas al mar.

La selección natural hará que esos polluelos salgan adelante por la pericia de los padres y los genes transmitidos. Los mejores son los que sobreviven, los mejor preparados.  Hoy día 25 he podido sacar esta foto de un polluelo, ya fuera del nido. Debe tener unos 20 días y muy pronto los padres les echarán del nido, por las buenas o por las malas. Vendrá otra puesta. El pajarillo está en el centro de la imagen, camuflado. Premio para el que lo encuentre.

¿Dónde está el pajarillo?

Supongo que mis admirados Boris y Donald tenían en mente lo de la selección natural de las especies al dejar que el virus este se expandiese libremente por el R.U. y los EE. UU. respectivamente. Si en España se hubiese aplicado el mismo criterio, ya sabemos quienes sobrevivirían: los andaluces. Los mejores genes. Tanta raza superior y mira por donde… De la raza política mejor no hacemos estadísticas. La incidencia sería estratosférica. Raza inferior, pues.

Lo del confinamiento va para largo. La India hasta el 15 de abril, los franceses apuestan por cinco semanas más, Portugal hasta el 2 de abril prorrogables, en España otras dos semanas hasta el 12 de abril, o sea, Semana Santa en casita porque esto ya solo lo para la gente: confinados.

Estoy confinado y la verdad es que no es para tanto. Estoy encantado. Sinceramente.

Espero que con esta nos dejemos de tonterías como meter gente en la cárcel por decir que defecan en la corona y demás entes sagrados, cuando molestaba – y se denunciaba en el juzgado – un chiste de vascos, andaluces, tartajas, rubias, y demás fauna, se pedía que un cuadro se descolgase de un museo porque hería la sensibilidad de alguna mente calenturienta,  o escuchar de forma sistemática en la tele lo de alumnos/alumnas, abogados/abogadas, diputados/diputadas.

Hoy somos todos iguales ante la plaga: da igual el origen (me refiero a la comunidad autónoma, tan diferenciadora hace pocas semanas, ¡Já!), sexo y orientación sexual, edad o afiliación política.

Es cierto que al cabo del tiempo volveremos a las andadas; la memoria tiene fecha de caducidad, como el Covid19, y dentro de unos meses o pocos años lo recordaremos vagamente. Nos preguntaremos con una sonrisa: ¿Dónde te pilló el coronavirus?

Dedicado a los que han encontrado al pajarillo en la foto.

Dedicado a los que están conmigo confinados sin protestar desde hace dos semanas. Lo que les queda.

Dedicado también a los que les toca trabajar por narices: sanitarios, policía, ejército, camioneros, marinos (a ver qué comeríamos si el transporte se paraliza), conductores (de tren, metro, autobús, ambulancias), supermercados, farmacias, agricultores, y otros cuantos que ahora no recuerdo.

Dedicado, por último, a los viejos, porque hace un mes solo morían ellos y parecía que daba igual.


2 respuestas a “Confinado

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