Manipula que algo queda

Sale en la televisión el Presidente de los EE.UU. Comentan algo sobre la relación con Rusia.

“Trump es un tonto”. ¿Y por qué?

“Porque es un loco”. ¿Y por qué dices eso?

“Porque sí”.

He tenido esa conversación con mi hijo de 9 años hace media hora. En casa los temas de conversación no incluyen a este curioso personaje por lo que deduzco que algo así lo ha oído en el colegio.

Aristóteles en su obra sobre el alma es quien hace la comparación de la mente humana con una tablilla de cera en la que nada hay escrito (tabula rasa). Poco a poco, nuestra experiencia y sentidos la van completando.

tabula rasa

Lo que rodee a ese niño imprimirá, a veces de forma indeleble, su carácter y forma de pensar.

O sea, para mi hijo Trump es un loco, sea cierto o no. No lo cuestiona.

Coincide esta anécdota familiar con recientes artículos sobre la educación en Cataluña y los libros de texto (El Mundo). El 19 de Mayo publicaba La Vanguardia que el Gobierno de España, a instancias de una denuncia de un sindicato de profesores, ha urgido a la Alta inspección del Estado a que revise los libros de texto que se utilizan en las escuelas catalanas por si faltan al rigor en materia de historia y geografía.

Lo primero que he de decir es que me resulta sorprendente, después de 30 años de gobiernos autónomos, que ahora el Ministerio de Educación se caiga del guindo. Si con Franco, El Cid Campeador, Pelayo, Colón, Hernán Cortés y Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y demás aventureros eran los héroes nacionales, pues posiblemente las distintas autonomías habrán creado los suyos y escribirán la historia como más les convenga. Por cierto, Alvar Nuñez Cabeza de Vaca era natural de Sanlúcar de Barrameda: que mal se venden los andaluces.

La batalla entre derecha e izquierda españolas en materia educativa, con una nueva ley de educación cada pocos años, no es más que una pelea ideológica. Les importa un pimiento que los alumnos aprendan matemáticas o que entiendan lo que leen.

La historia se escribe y se rescribe o se niega. Como ya conté, Guzmán el Bueno (año 1294, el que lanzó el puñal para que mataran a su hijo) defendió la plaza de Tarifa no contra los sarracenos como me enseñaron, sino contra el propio hermano del rey Sancho IV, el Infante Don Juan. Este estaba al servicio del rey de Fez y contó con sus tropas. Otro caso curioso es el de la batalla de Aljubarrota. De hecho, España (entonces el Reino de Castilla) y Portugal no son el mismo país porque nos dieron de lo lindo en Aljubarrota el 14 de Agosto de 1385, a pesar de ser el ejército castellano muy superior en número. En resumen, los portugueses consideran ese día como uno de los más decisivos de su Historia y en España ni se menciona en los libros. Y Magallanes (Fernão de Magalhães) era portugués, muy portugués.

Desde hace unos cuantos años se repite en España que el descubrimiento de América por los españoles fue una masacre de los pueblos indígenas. Pura rapiña. Posiblemente, aunque quedan más incas y aztecas que sioux, arapahoes y aborígenes australianos, por poner un ejemplo. Los conquistadores anglosajones no crearon nada, porque se limitaron a exterminar a la población local para posteriormente ocupar sus territorios, donde trasladaron por entero las formas europeas de vida. Los españoles crearían en América un mundo nuevo mediante la fusión de la cultura europea con las culturas indígenas. Buena parte de culpa fue el tipo de migración: mientras en el caso de los anglosajones viajaban familias enteras, España enviaba mayormente varones; militares, aventureros y curas. El resultado fue el mestizaje, una nueva cultura.

Si seguimos auto flagelándonos no faltará mucho para que desaparezcan del callejero de algunas ciudades españolas los nombres de Pizarro, Cortés, Orellana, Núñez de Balboa, Valdivia, etc. Choca esta actitud con el Monumento de los Descubrimientos que se puede encontrar en Belem (Lisboa). Allí, una enorme rosa de los vientos circunscribe un mapamundi con las rutas seguidas por los descubridores portugueses, desde las islas de Cabo Verde hasta China. Cada descubrimiento incluye el año por lo que se puede seguir fácilmente el avance hacia el este de sus navíos durante el siglo XVI. Esto sí que es memoria histórica.

belem

Agradezco que la cordura se haya mantenido en San Sebastián a pesar de los distintos gobiernos municipales (del PNV a Bildu pasando por el PSOE y EA). Digo eso porque se han respetado los nombres de las principales calles del centro en recuerdo de guipuzcoanos ilustres que sirvieron a distintas coronas españolas. Entre otros:

Elcano, de Guetaria, el primero en dar la vuelta al mundo (los 500 años se conmemoran en el 2019).

Urbieta, de Hernani, soldado de caballería que en la batalla de Pavía (1525) apresó al rey francés Francisco I.

Legazpi, de Zumárraga, conquistador de las Islas Filipinas (trabajó para Carlos I y Felipe II). Fundó la ciudad de Manila en 1571.

Urdaneta, de Ordizia, militar, cosmógrafo, marino, explorador y religioso agustino español. Aconpañó a Legazpi y alcanzó fama universal por descubrir y documentar la ruta a través del océano Pacífico desde Filipinas hasta Acapulco, conocida como Ruta de Urdaneta o tornaviaje.

Garibay, de Mondragón, historiador y cronista oficial de Felipe II.

Oquendo, por fin un donostiarra, marino y militar, almirante general de la Armada del Mar Océano. Coincidió con Felipe IV.

Blas de Lezo, de Pasajes, otro marino que llegó a ser almirante de la armada española, ultimamente muy nombrado en la prensa por su defensa de Cartagena de Indias (1741) durante el reinado del primer Borbón, Felipe V. Murió a consecuencia de las heridas recibidas en esa batalla contra los ingleses.

Y por último Churruca, de Motrico, científico y marino de la armada española, muerto en la batalla de Trafalgar, honrado tras su muerte por los británicos durante años. Su buque, el San Juan de Nepomuceno, quedó atracado en Gibraltar y todo aquel que entraba en la cámara era obligado a descubrirse en respeto a su memoria.

Espero que a nadie se le ocurra tratar de convencer a las futuras generaciones que esos guipuzcoanos fuesen unos traidores o unos salvajes conquistadores; o simplemente tontos o locos, como Trump. Recordad la tabula rasa, igual queda escrito para siempre.


3 respuestas a “Manipula que algo queda

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