Efecto Galatea y efecto Halo

¿Cuantas veces habéis pensando “no puedo”? Bien, pues ese es el camino para no poder. Cuando los pensamientos negativos nos invaden generan desconfianza en nosotros mismos, influyen en nuestro comportamiento y finalmente se cumplen nuestros temores: es la profecía auto-cumplida.

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Ese es el “efecto Galatea”. Ni que decir tiene que cumplir nuestros objetivos vendrá precedido de fracasos y de esfuerzo. Una técnica que no suele fallar para superar retos es vernos a nosotros mismos haciéndolo bien. Es una técnica utilizada en el deporte, pero sirve para cualquier ámbito. Nos tenemos que imaginar dando la charla o en la entrevista de trabajo. Hay que visualizarlo, ver los detalles y como serán nuestras palabras, posibles preguntas y respuestas, nuestra postura, las palabras de reconocimiento, etc. Todo ello nos ayudará también a prepararnos. En resumen, sólo si lo vivimos y estamos convencidos de ello, lo lograremos.
Además, nuestra propia seguridad y motivación hará que los demás vean en nosotros a alguien que “consigue” las cosas, nos verán en positivo.
Y ese es el “efecto Halo”. El efecto Halo está íntimamente ligado a la primera impresión que causamos. Consiste en atribuir sistemáticamente características positivas a una persona a partir de una cualidad positiva reconocida inicialmente en esa persona, y viceversa (entonces es conocido como “Devil Effect” o efecto Diablo)
Esa característica positiva puede ser la belleza, un trabajo bien hecho o una explicación bien estructurada y razonada. Por eso mismo los anuncios de colonias los hacen mujeres despampanantes y el café lo anuncia George Clooney. También se aplica a las marcas. ¿Qué pensáis de Apple? ¿Y de los coches de marca Mercedes? No hace falta probarlos, ya vamos predispuestos a decir que el producto es excelente. ¿Tendríamos la misma actitud hacia un PC patatero de 250€ o un coche Chino o Hindú?
En el ámbito laboral el efecto Halo es devastador. ¿Cuantas veces opiniones valiosas son despreciadas o minusvaloradas por venir de quien vienen?

El Efecto Halo se puede evitar en muchos ámbitos: profesores que corrigen exámenes sin conocer al autor del mismo (usando un código en lugar del nombre del alumno), entrevistas de trabajo a ciegas o simplemente preguntándonos si pensaríamos lo mismo en el caso de ser otra persona la que hiciese o dijese lo juzgado.
Por tanto para evitarlo hemos de ser conscientes de los juicios que realizamos, debemos ser críticos con esa primera impresión y buscar argumentos racionales que lo apoyen.
No hay más que ver la actitud de público y “jurado” en el siguiente video (con los 3 primeros minutos es suficiente).

A todos los presentes la primera impresión les engañó.

El efecto Halo también se da en política. Trump es conocido en los EE.UU desde hace 40 años, no es un recién llegado. Tiene imagen de hombre hecho a sí mismo, heredero de un pequeño negocio de su padre y que estudió en una universidad menor. Polemista, su premisa es que hablen de él, aunque sea para mal. Al otro lado Hillary, con imagen de elitista, calculadora y fría. Apoyada por el “establishment” y los medios de prensa, era la candidata de lo políticamente correcto. Era David contra Goliat. Trump la llamaba “crooked Hillary” (la deshonesta Hillary) mientras que sus expresiones sobre cambio climático, las mujeres, latinoamericanos, negros o musulmanes, “su verdad”, o eran aceptadas o simplemente no se tuvieron en cuenta.
Daba igual lo que dijera. Lo que nos arrastra a un concepto francamente nuevo. En nuestra época ya da igual lo que un político diga o haga: estamos en la época de la pos-verdad (“post-truth”, palabra del año según Oxford Dictionaries). Esta pos-verdad se define como la «situación en que las emociones y creencias personales influyen más en la formación de la opinión pública que los hechos objetivos” (¿efecto Halo otra vez?). Somos tolerantes a la mentira. No quiero poner ejemplos concretos, pero pensad en la victoria del Brexit, del propio Trump, pensad en la política española. Ya no dimite nadie por mentir. Pero esto ya es otra historia.

Dedicado a Lorena, para que piense en el “efecto Galatea” y visualice su entrevista.


3 respuestas a “Efecto Galatea y efecto Halo

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