Efecto Pigmalión

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Lo que acaba de hacer Will Smith con su hijo (que es el suyo en la vida real, por cierto)  en la película La Persecución de la Felicidad es un excelente ejemplo de cómo se puede influir en terceros, especialmente en niños y jóvenes, en base a las expectativas que tenemos de ellos. Lo maravilloso (o terrible según el caso) es que la profecía se cumple. Si le dices a alguien continuamente que va a fracasar, fracasará. Si le convences de que puede lograr algo, lo conseguirá.

¿Por qué Pigmalión? Pigmalión, Rey de Chipre, esculpió la más preciosa mujer en mármol al no poder encontrar a la mujer perfecta.  Tan preciosa era la joven que esculpió que se enamoró de ella perdidamente. Afrodita, apiadada del Rey, la convirtió en humana diciéndole: “Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado. Aquí tienes a la reina, Galatea, que has buscado. Ámala y defiéndela del mal» (Ovidio, “Las metamorfosis”).

El efecto Pigmalión es bien conocido y está demostrado empíricamente. La percepción que tenemos de los otros influye directamente en su comportamiento, motivación y resultados.

Robert Rosenthal y Lenore Jacobson realizaron en los años sesenta un experimento en una escuela californiana. De forma aleatoria escogieron a un grupo de alumnos de primaria e hicieron creer a los profesores que esos alumnos tenían un cociente intelectual superior, lo cual no era cierto. Al cabo del curso y debido a la influencia de los profesores, sus mayores expectativas y posiblemente gracias a una mayor dedicación, esos alumnos sobresalieron sobre el resto.

Ahora os pido que imaginéis a un profesor de educación primaria diciendo ‘Yo, desde el primer día, ya sé quién va a aprovechar los estudios y quien no lo hará”. La consecuencia es que en muchos casos se cumplirá la profecía hecha por el profesor. Las actitudes del profesor se orientan a que así se cumpla. ¿Por qué se presenta más en la educación básica? Porque en ese nivel el aprendizaje depende mucho más del profesor. Los infantes son muy influenciables y si la familia refuerza el ambiento escolar negativo, el niño se perderá y crecerá pensando que es tonto o un inútil.

En el ámbito laboral sucede algo parecido aunque la influencia del “jefe” puede que no sea tan decisoria; trata con adultos.

efecto-pigmalion

La percepción del «jefe» sobre sus empleados hará que su comportamiento y decisiones están influenciados por esa opinión. A largo plazo unos crecerán profesionalmente mientras que los otros quedarán desmotivados. Los desmotivados antiguamente  hacían crucigramas y hoy están leyendo diarios digitales y jugando al “Candy crush”. ¿Por qué? Aunque la actitud del “jefe” no sea explícita, y puede que ni siquiera sea consciente de ella, su influencia es evidente: simplemente deposita su confianza en función de sus expectativas.  Los elegidos se esforzarán, ganarán seguridad en sí mismo, serán ascendidos, etc. Si, por el contrario, una persona siente que se le mandan trabajos rutinarios, que su opinión es atenuada y no llega a ninguna parte, esto se reflejará en sus acciones y resultados posteriores. Su esfuerzo se limitará a cumplir con el expediente.

El efecto Pigmalión tiene dos conceptos de psicología que van de la mano: el «efecto Galatea» y el «efecto Halo» pero de esos hablaremos más adelante.

Dedicado a Begoña, porque ella «puede».


4 respuestas a “Efecto Pigmalión

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