Erik el Rojo era un crápula que, desterrado de Islandia durante 3 años, puso rumbo a poniente. Era el siglo X. Encontró una isla, hoy Groenlandia. Al volver a Islandia al cumplir su destierro, arrepentido de sus pecados, le mandaron colonizar la nueva tierra descubierta. Como seguía siendo un crápula, llamó a la tierra descubierta Tierra Verde, o sea, Grænland, en islandés, o Grønland en danés, que quiere decir Tierra Verde. Se quedó con sus paisanos islandeses miserablemente, prometiéndoles un paraíso verde de clima templado para convencerles y colonizar aquellas tierras. Tierra Verde, la llamó, lo que viene a demostrar que la verdad en aquella época ya era virtual, relativa, interpretable. O bien Erik era daltónico profundo.
Mi admirado, maleducado y polémico Trump es el animador del Monopoly mundial, ahora por su capricho de quedarse con la Tierraverde. Capricho nada banal, por su riqueza, posición estratégica, y digámoslo, lógica. Si Gibraltar es español, entonces la Tierraverde debería ser de Canadá Y no de los EE.UU. (detalle irrelevante para Trump), y las Malvinas argentinas.
Los EE.UU. lo compran todo, y lo hacen desde siempre. La última compra fueron las Islas Vírgenes danesas, un archipiélago vecino a Puerto Rico, a principios del siglo XX, o sea que tenemos un precedente. Unos 50 años antes, Alaska a los rusos, y poco antes, bajo un chantaje en forma de acuerdo tras una guerra, se quedó con el 55% del territorio mexicano (California, Nevada, Nuevo México, Utah). Antes cayeron Texas, Florida (que entonces era española) y la Luisiana francesa. Tierras por dinero, en forma de chantaje, eso sí.
Con Tierraverde están aplicando la misma receta: o me la vendes o te monto una guerra y te invado.
Lo de la amenaza es algo habitual históricamente. Tras leer algunos artículos me encontré con el Diálogo de los Melios. El historiador y militar griego de nombre Tucídides describió, en forma de diálogo, las negociaciones entre los Melios y los Atenienses allá por siglo V antes de Cristo. La Isla de Melos era un estado libre, neutral, en medio de las trifulcas entre Espartanos y Atenienses. Allí fueron los Atenienses y según nuestro general e historiador, les vino a decir que o se rendían y pagaban los tributos o mataba a los hombres y hacia esclavos a mujeres y niños. El dialogo se cuenta así: Porque habían sido fundamentales para rechazar los intentos de conquista de los persas, los atenienses creen que tienen derecho al liderazgo del mundo griego. Luego declaran que, aunque los Melios no les han hecho ningún mal, se ven, no obstante, obligados a subyugarlos por razones de conveniencia práctica. Esta es la afirmación clásica del realismo político: no existe equidad entre partes de fuerza desigual; la parte más fuerte toma decisiones no basadas en la equidad o la justicia, sino en la conveniencia. Al notar la injusticia de la situación, los Melios sostienen que es del interés práctico de los atenienses mantener los principios del juego limpio, no sea que ellos mismos caigan víctimas de un acoso similar en el futuro.
La cosa acabó fatal para los Melios.
Dedicado a los 50.000 Tierraverdenses o Tierraverdinos, espero que acaben mejor que los Melios.


