Yo espió, tu espías, ellos espían

Otra vez tenemos a nuestros políticos rasgándose las vestiduras cual Caifás por un no sé qué “pegasus”, aunque debiera llamarse “caballo de Troya”. Seguro que sus abuelas eran expertas en mirar por la ventana, tras los visillos para no ser vistas, escudriñando lo que hacían vecinos y paseantes: besos robados, viejos atropellados por niños con sus bicis o discusiones de alcoba para luego tener temas de conversación.  

El espionaje está asumido por todos los gobiernos, es algo natural, la información es poder.

Cuando veo a nuestros políticos escandalizarse por estas y otras historias de espionaje en nuestro país no puedo más que reírme ¡Que escándalo, qué escándalo!

Esta escena es de la película Casablanca, lo digo para los más jóvenes. En ella Rick, Humphrey Bogart, protesta al capitán Renault, Claude Rains, por el cierre del Rick’s Cafe, local donde se trapicheaba con todo durante la II Guerra Mundial.

Lo que no es normal en España son las pifias de los servicios secretos y de los políticos contratando a policías o agencias de detectives son recurrentes, y a veces, memorables. Son pifias porque les pillan. Es un contrasentido, un oxímoron, es chusco, un espía o un político no puede ser pillado escudriñando a los rivales del mismo modo que a las viejas nunca se les pillaba tras la ventana.

Solo hay que ver la indignación de los políticos catalanes por la liebre levantada con el “pegasus” instalado en sus móviles, el reciente espionaje interno del PP a la Ayuso, lo del Villarejo que de tan enrevesado no lo tengo claro (los audios son geniales), o el caso Método 3 de hace 10 años donde la empresa era contratada por todos para espiar a todos (podéis ver la noticia aquí).

Del espionaje a Ayuso me quedo con uno de los presuntos protagonistas, el único que ha dimitido, un tal Ángel Carromero. Es un ex – Pilarista (yo creía que era un colegio serio), a partir del 2009 asesor de varios concejales en el ayuntamiento de Madrid, luego jefe de las Nuevas Generaciones del PP también en Madrid y por fin Director General de la Coordinación General de la Alcaldía en 2019. Mientras tanto -en el 2012- estuvo en una cárcel cubana por un accidente de tráfico con dos muertos de por medio, ambos opositores al castrismo, con un carnet de conducir inválido por haber perdido todos los puntos. Con semejantes antecedentes parece que le encargaron explorar como espiar a la Ayuso y lo pillaron: le faltó poner un anuncio en el ABC, La Razón, en Wallapop y en Ebay.

Mientras escribo esto el gobierno anuncia – no sé si con alivio o consternación – que al presidente y a la ministra de defensa también les espiaron con el “pegasus”.

Tal es el desastre y el ridículo que el gobierno de España debería dar un golpe de timón. Ojo con la expresión, dar un golpe de timón no es darle en la cara a alguien con un remo, es meter el timón todo a una banda para obligar al buque a un cambio brusco de rumbo ante un riesgo inminente, a veces acompañado con la inversión de la marcha de la hélice (de avante a atrás). Ya sabéis, ¡todo a estribor, atrás toda!, como mandó el 1er Oficial del Titanic (hard to starboard, full astern!):

La verdad es que la escena es genial. Alguno avezado se dará cuenta de que hay algo raro entre la orden del Oficial y lo que hace el timonel, pero todo tiene su explicación.

Volvamos al gobierno y al cambio de rumbo -como siempre voy dando guiñadas-.

Para empezar, se debería cambiar de nombre al CNI. Lo de Centro Nacional de Inteligencia es algo presuntuoso y diría que engañoso, a los hechos me remito. No me gustaría estar en el departamento donde organizaron el espionaje, ni en el de contraespionaje. No quiero hacer sangre, pero la página web no tiene desperdicio:

Nuestra fuerza es la inteligencia. Es que me troncho. De todas formas, el espectáculo de nuestros políticos es supremo. No lo mejora ni la jarra de agua de Tip y Coll.

Con semejantes antecedentes, no es de extrañar que los espías que colaron el invento en los móviles de nuestros políticos se pregunten por el cifrado que empleaban los espiados. No entendían nada. Creían que España empleaba un cifrado de última generación que hizo de la instalación del “pegasus” algo totalmente irrelevante. Algunos ejemplos de los mensajes robados:

(Albares, ministro de AA.EE.): Telepi? En tu casa? Llevo unos botellines de Jack Daniels pal postre; los he pillado en el falcon del jefe🥃🥃

(Soraya Sáez de Santamaría, ex vicepresidenta del Gobierno): Recuérdame lo del bizco y el puchi. Qué les tengo que decir? 😨

(Rufián, diputado por ERC): Donde están las urnas matarilerilerile… 😛😛😛😛

(Marlaska, ministro de Interior): Qué hacemos? Con el moro que agarremos 🤣🤣🤣

(Puigdemont ex presidente de la Generalitat): Puto Madri. El Vini las mete todas este año🤦🤦‍♂️

(Luis Planas, ministro de Agricultura): Garzón, cual? El lerdo? 😲

(Pedro Sánchez, presidente): Por fin se ha ido el coletas 🥳🥳🥳🥳🥳

(Jose Ignacio Wert, ex ministro de Educación y Cultura): De camino trae papel higiénico que se ha acabado. De doble hoja🧻🧻🧻🧻🧻🧻 que en Francia no hay

Dedicado a mis amigos los espías, que como buenos funcionarios soportarán ahora las histerias de sus jefes, contestarán a mil preguntas, y comentarán entre ellos cuantas veces avisaron de que con los medios disponibles eran más vulnerables que un Exin Castillo.

Y también dedicado a la Real Academia Española de la Lengua, que en 2014 cedió al empuje del anglicismo encriptar, de encrypt. Nada que ver con las criptas, aunque su origen sea común, de kryptós, oculto o escondido (de ahí criptograma, criptografía o críptico).


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