¡Las mujeres y los niños primero!

Pensé en esa frase cuando nuestro ministro Illa explicó los planes de vacunación que los expertos han decidido. Si el covid19 fuese aún más peligroso no me creería tanta pasividad ni aquiescencia rumiante.

Mujeres y niños primero: menudo invento. Es una regla no escrita, relativamente reciente, aceptada, e inventada como siempre por los ingleses por su capacidad de convertir un desastre en una victoria. Un buen ejemplo de ello es la película Dunkerque, cuando el ejército británico fue empujado hasta la playa por los alemanes. Lo que quedaba del ejército tuvo que ser rescatado por civiles en embarcaciones de recreo y de pesca ante la ineficacia de la armada británica y su aviación. Lo dicho, un desastre militar convertido en motivo de orgullo patrio. ¿De donde sale el «women and children first«? Corría el año 1852 cuando el buque de transporte de tropas británico Birkenhead encontró un bajo en su derrota, cerca de Gansbaai (Sudáfrica), cuando navegaba a poco menos de una milla de Danger Point. El buque era de acero, propulsado a vapor y vela, de lo más moderno. Hoy en día esa roca se llama Birkenhead y entonces no estaba señalada en las cartas de navegación. La verdad es que el barco y la tripulación tuvieron mala suerte: la noche del 26 de febrero era muy calma y ese bajo se puede ver cuando hay oleaje, al romper las olas sobre él. Cosas del destino. Se desconoce por qué el buque se acercó tanto a la costa: se dice que una fogata en tierra les equivocó y les hizo pensar que ya estaban cerca del cabo de las Agujas, aunque también se mencionan instrucciones al capitán para llegar cuanto antes a su destino, lo cual le impulsó a acercarse en demasía a la costa.

Carta de la zona del naufragio. La zona de color amarillo representa la costa, y las zonas de tonos azules y blanco la mar y sus distintas profundidades (veriles de 15, 20 y 30 metros). En el recuadro superior izquierdo se encuentra la carta general, desde Ciudad del Cabo (Cape Town) hasta el Cabo de las Agujas.

El barco se hundió en 25 minutos. Las palas movidas por la máquina de vapor empujaron con fuerza al buque cuyo casco se fue rajando hasta su medianía. Contaba con 8 botes, pero solo tres se pudieron usar por estar el resto averiados, mal mantenidos o quedar inutilizados tras el accidente. Se estima que más de 100 soldados se ahogaron en pocos minutos al inundarse el compartimento de proa inmediatamente después del accidente.  

Durante la investigación llevada a cabo por el Almirantazgo los supervivientes -no quedó ningún oficial de alto rango- afirmaron que la organización del abandono fue ejemplar. Formaron a todos los soldados en cubierta mientras el buque se iba deshaciendo, permitiendo abandonar primero a mujeres y niños en uno de los botes: «Stand fast! women and children first» fue la orden que recibieron. En total 7 mujeres y 13 niños fueron puestos a salvo, todos los que había a bordo.

The wreck of the Birkenhead (1892), de Thomas Hemy

Solo sobrevivieron unas 193 de 643 personas y los que no se ahogaron murieron por el ataque de tiburones blancos. Algunos fueron rescatados al día siguiente todavía agarrados a los palos y velas que aun flotaban. Del cuadro de Thomas Hemy, se debe comentar que tripulación y soldados no podían estar tan bien vestidos y arreglados: a las dos de la mañana estás dormido, y además el tiempo por lo que se supo después era excelente. La verdad no puede estropear un buen cuadro.

La cosa tuvo su repercusión: cuadros como el de arriba, un faro nuevo en Danger Point, un poema de Kipling, en 1977 la casa de la moneda de Sudáfrica acuñó una moneda de oro dedicada a los héroes del Birkenhead, y, sobre todo, desde entonces tenemos grabado en el cerebro lo de mujeres y niños primero.

Luego vino el Titanic (1912), y allí tuvieron que ser capitán y oficiales los que a punta de pistola pusieran orden en el abandono del trasatlántico. Lograron que el 70% de las mujeres y los niños se salvaran en comparación con el 20% de los hombres. Fue un caso excepcional. Lo normal es el ¡sálvese quien pueda! Se lo podéis preguntar al famoso Schettino del Costa Concordia.

En San Sebastián también tenemos nuestros héroes. Recuerdo a mi abuelo materno, José Ibarburu, cuando me leía y traducía una reseña en euskera en el monumento a Zubía que podéis encontrar en el muelle. Siempre que pasábamos por ahí me contaba historias de rescates, temporales y olas gigantes. Yo imaginaba a ese hombre del busto, con su txapela, llevando una trainera en medio de la galerna, igual que en la placa de bronce. Un verdadero superhéroe, no como Spiderman.

Dedico esta entrada a Jose María Zubía, “Mari”, marino y pescador del siglo XIX. Zubía siempre acudía al rescate de sus compañeros de profesión. Así lo hizo en 1861 durante una galerna de verano rescatando a 3 de los 4 tripulantes de la lancha San José, ya medio hundida frente a la Zurriola. Tal fue su coraje y el de los 9 tripulantes que le acompañaron, que recibieron la Gran Cruz de la Beneficencia del ministro de Marina. Nadie más se atrevió a hacerse a la mar. Cinco años después, el 9 de enero de 1866, durante otro rescate a la entrada de la bahía de la Concha, junto a la Isla de Santa Clara, la trainera de Mari volcó. Todos fueron rescatados, menos él. Muchos donostiarras fueron testigos de su muerte desde el puerto y el monte Urgull.

Aquí tenéis el relato de un testigo.


Una respuesta a “¡Las mujeres y los niños primero!

  1. Me sumo al homenaje a Aita Mari y otros ilustres marinos guipuzcoanos desde Blas de Otero a Elcano:

    1.Blas de Lezo y Olabarrieta (Pasajes, Guipúzcoa, 1689): El defensor de Cartagena de Indias del asedio británico. El “Mediohombre”, por todas sus heridas de guerra. Pregunten a cualquier marino español de hoy día quién es su referente histórico. Saldrá este guipuzcoano del que Hollywood hubiera hecho ya épicas películas…

    2. Cosme Damián Churruca y Elorza (Motrico, Guipúzcoa, 1761): al mando del navío “San Juan Nepomuceno” en la Batalla de Trafalgar donde halló la muerte.

    3. Juan Sebastián Elcano (Guetaria, Guipúzcoa, 1476): Marino, navengante. El buque escuela de la Armada Española le rinde homenaje con su nombre.

    4. Juan de Urbieta (Hernani, Guipúzcoa, ?): Soldado que alcanzó notoriedad al apresar en la batalla de Pavía (1525) al rey de Francia, Francisco I.

    5. Miguel López de Legazpi (Zumárraga, Guipúzcoa, 1502): Almirante, conquistador español y capitán general de las Filipinas. Su casa natal, “Jauregui Haundia” (el Palacio grande) se conserva en Zumárraga.

    6. Miguel de Oquendo y Segura (San Sebastián, Guipúzcoa, 1534): Capitán general de la escuadra de Guipúzcoa en la Batalla de la Isla Terceira, el primer gran desembarco de fuerzas anfibias. A las órdenes de Álvaro de Bazán.

    7. Miguel de Aguinaga y Mendigoitia (Eibar, Guipúzcoa, 1634): Gundador de la ciudad de Medellín.

    8. Andrés de Urdaneta y Cerain (Ordicia, Guipúzcoa, 1508): Militar, cosmógrafo y marino que participó en las expediciones por el Pacífico.

    9. Tomás de Zumalacárregui (Ormáiztegui, Guipúzcoa, 1788): Militar que llegó a ser general carlista durante la Primera Guerra Carlista. Antes, tuvo un papel activo en la Guerra de Independencia (1808-1812) contra las tropas napoleónicas tomando también parte en la Batalla de San Marcial (1813)..

    10. Gabriel de Mendizábal (Vergara, Guipúzcoa, 1765): Militar y general español que sobresalió mismamente en la Guerra de Independencia.

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