Una de gorriones y visionarios

Hace poco mencioné “El Gran Salto Adelante” hablando de la oportunidad que representa el coronavirus para los ministerios de ciencia y sanidad. Oportunidad para ampliar los recursos de investigación y desarrollo, revisar sus propios planes de contingencia o la definición de stocks mínimos de materiales y equipos. La lista de lecciones aprendidas de este coronavirus puede ser kilométrica, o al menos eso espero.

Por curiosidad estuve leyendo sobre esa expresión, “El Gran Salto Adelante”. La curiosidad me mata, como al gato (blanco o negro, ya lo entenderéis), y de ahí salieron las curiosidades que siguen, que no es historia, pues ni soy historiador ni nos podemos fiar de todo lo que leemos.

Todo comenzó con La Larga Marcha (1934-35) donde Mao Zedong acabó como líder del ejército rojo y del partido comunista chino, enfrentado a los nacionalistas en el poder de Chiang Kai-Shek. En esa marcha le acompañaron personajes como Zhou Enlai y Deng Xiaoping. 

Japón invadió China poco después, en 1937, con un coste de 21 millones de chinos. La derrota japonesa coincide con el fin de la 2ª guerra mundial y se retoma la guerra civil entre los nacionalistas de Chiang Kai-Shek y los comunistas de Mao. En 1949 toma el poder el partido Comunista Chino con Mao Zedong a la cabeza y la China nacionalista acaba en Taiwán.

Mao decidió dar un impulso a la economía para sacar al país de su secular retraso y resarcirse de las continuas humillaciones por parte de las potencias extranjeras en los dos últimos siglos. La última fue la invasión de Japón.

Mao según Andy Warhol: un icono pop en los 60 y 70

El Gran Salto Adelante empezó a finales de los 50 y duró unos tres años. Mao, “El Gran Timonel”, se cargó 15 millones de chinos según la versión oficial; según la peor de las estimaciones fueron 45 millones los que murieron a causa de la hambruna. Parece que el timonel equivocó el rumbo y embarrancó en los arrecifes.

Una de las causas de la hambruna fue la genial idea de cargarse a los gorriones (junto a ratas, moscas y mosquitos) porque Mao les acusó de comerse las cosechas y el grano almacenado. Hoy en día no quedan casi gorriones en China a pesar de ser especie protegida. El daño causado por el aniquilamiento de los gorriones trajo consigo la proliferación de insectos, y entre ellos las langostas.

Cartel chino de la época

El Gran Salto Adelante obligó también a la población campesina a agruparse en las llamadas comunas populares: unidades de producción en las que el Estado controlaba casi todos los aspectos de la vida de los campesinos. Lo anterior, añadido a otras muchas decisiones y algunos desastres naturales, causaron la hambruna. Por cierto, esto de las comunas me trae a la memoria a la ministra Celáa y su frase “los niños no son de los padres”. Algunos se rasgaron las vestiduras mientras imaginaban a España organizada en comunas: ¡Rojos! ¡Maoístas! Y todo porque no nos ponemos de acuerdo en una ley de educación.

Volvamos a Mao. El Gran Salto Adelante acabó fatal y en 1961 Mao fue apartado temporalmente – quedó como jefe del partido – mientras que el pequeño Deng Xiaoping se ocupaba de la economía del país. Error: en 1966 “La Revolución Cultural” mandó al pobre Deng a una fábrica a reconciliarse con el maoísmo mientras Mao regresaba al poder. Si la anterior genial idea de Mao costó millones de vidas, “La Revolución Cultural” fue otra escabechina. Las cifras son irreconciliables, muy dispares en función de la fuente consultada: varios millones de “reeducados” por contrarrevolucionarios y hasta algún que otro millón de muertos. Mientras tanto, durante el mayo del 68 francés la foto de Mao colgaba de la Sorbona y su Libro Rojo se vendía como rosquillas, tanto como en China donde era obligatorio llevarlo encima. El Libro Rojo de Mao es el libro más publicado de la historia tras la Biblia.

La imagen de Mao en la Sorbona

Deng Xiaoping regresó para quedarse tras la muerte de Mao en 1976. Su pensamiento, mucho más realista y pragmático que el de Mao, queda reflejado en sus frases:

No importa que el gato sea blanco o negro; mientras pueda cazar ratones, es un buen gato.”

“La pobreza no es socialismo. Ser rico es glorioso.”

“Deberíamos hacer más y hablar menos.”

 Fue el que sentó las bases de la explosión económica de China.

Dos personas, dos políticos, dos visionarios: Mao y Deng, que coincidieron en el tiempo y que llevaron al mismo país por caminos bien diferentes. A nosotros nos dan la opción de elegir; a ellos no, acordaros de Tiananmén (año 1989, 10.000 muertos). Elijamos bien a los “visionarios” que se presentan en nuestras elecciones.

Pero en el fondo a mí lo que me importa son los gorriones, por tanto, esta entrada va dedicada a los gorriones. Están desapareciendo de regiones enteras como los EE.UU. y Canadá que han perdido un 75% en los últimos 30 años; o directamente ya han desaparecido de nuestras ciudades (por ejemplo, de Londres, Bruselas, Amberes o Hamburgo).


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