A.M.O.

A.M.O.

La Asociación AMO (Asociación de Maridos Oprimidos) es la natural evolución del ser humano, monógamo, gobernado por las gónadas y sujeto a las convenciones sociales.

La AMO es una asociación de varones viejos y estropeados, cuyo único objetivo es sobrevivir con algo de dignidad a su matrimonio y su decadencia.

Ya he registrado los estatutos en Portugal. Esta idea, como siempre, surgió de la nada, o más bien charlando con Jack Daniels y sus amigos. Con los pocos con los que me he atrevido a compartirla les ha parecido genial, y sobre todo necesaria. El razonamiento es el que sigue:

A los varones, cuando somos jóvenes, la testosterona nos sale por las orejas. Como muchos sabréis, esta es la principal hormona sexual masculina fundamental para la energía, la masa muscular, la densidad ósea, la función sexual y el estado de ánimo. Con los años disminuye y a partir de los 60 no llega al pito y como he dicho antes, a los 20 nos sale por las orejas. Me remito al gráfico.

¿Qué ocurre con aquellos que conviven con su pareja hembra durante más de 25 años? La balanza se desequilibra. Ella está acostumbrada a un hombre con testosterona, un macho alfa. A los 50 ni macho ni alfa y a los 60 no queda rastro de aquel personaje lleno de empuje, iniciativas y fuerza. Nos conformamos con nuestras rutinas aburridas, Netflix, ir siempre a los mismos sitios y pasear al perro. Por cierto, ya voy por el cuarto perro en mi vida.

El varón, gracias a la testosterona llevamos la voz cantante durante un par de décadas. Después el varón se ve asaltado por esa mujer que aprovechando nuestra flaqueza ocupa más y más espacios de poder. Cada vez que pedimos perdón o que le damos la razón, más y más nos acurrucamos en la esquina del sofá. Se han hecho muchos estudios sobre esta dinámica: un buen ejemplo que no supimos entender los de mi edad fueron “Los Roper”, una genial serie de humor británica (como todas) donde el marido era oprimido por su mujer. Aquí los tenéis, para los de memoria esquiva. El vivo ejemplo de un potencial miembro de A.M.O.

Las mujeres también pasan lo suyo por culpa de los estrógenos y la progesterona. Lo primero que me ha llamado la atención es la cantidad de artículos, documentación, y estudios sobre la mujer por culpa de la disminución de estas hormonas. El hombre se queda sin testosterona y no pasa nada.

Teniendo en cuanta lo anterior y otros detalles que no incluyo para no aburrir, estos son los estatutos en forma de decálogo, para mejor recordarlos:

  1. Tener más de 50 años
  2. Llevar más de 25 años con la misma mujer
  3. Tener conciencia de la evolución de tus propias limitaciones, por ejemplo, no recordar nada de lo que te dice, especialmente información o instrucciones complejas https://www.instagram.com/reel/DWJ0RcuNWsa/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
  4. Te recuerda siempre alguna cosa que has dicho tras una reunión de amigos, corrigiéndote; cosa que, por supuesto, no recuerdas, ni la ubicas en ninguna conversación, aunque fuese hace 2 horas
  5. Como continuación de lo anterior y también en otros muchos escenarios, pides perdón sin saber por qué https://www.instagram.com/reel/DSmLX3Igai5/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
  6. Estás convencido de que te estás quedando sordo porque te dice 10 veces al día que no la escuchas https://www.instagram.com/reel/DUjSHS6iXsh/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
  7. Verte tumbado en el sofá le produce una sacudida eléctrica en las sienes
  8. Cualquier opinión tuya es irrelevante; mejor calla https://www.instagram.com/reel/DU31JxDCIPM/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==
  9. Su memoria histórica es enciclopédica. Lo recuerda todo, mejor dicho, todo lo malo que le hiciste; y si fue alguien de tu familia, la memoria es fotográfica
  10. Te lo esconde todo, y luego se ufana diciendo que sin ella no encontrarías nada https://www.instagram.com/reel/DU0k6qvDQz_/?utm_source=ig_web_copy_link&igsh=NTc4MTIwNjQ2YQ==

El asociacionismo es un contrapeso esencial en la sociedad, aunque en Iberia no sea muy popular. Hay asociaciones de cristianos muy cristianos, de personas que comparten enfermedades (diabéticos, cancerosos, etc.), asociaciones de los que sufrieron un accidente masivo (la gota fría de Valencia, el accidente del AVE), los que comparten aficiones (pesca, ópera, punto de cruz, etc.) y de mujeres, que las hay y exclusivas para dicho género como la Asociación Mujer Siglo XXI.

Esto último me resulta llamativo porque las sociedades gastronómicas de Euskadi fueron asaltadas por las mujeres tras más de un siglo de pureza sexual. Allá por el siglo XIX en San Sebastián se ordenó cerrar bares y tascas a una hora prudente. Los varones del lugar decidieron abrir sus propios txokos (esquina, lugar pequeño) para juntarse, comer, beber y charlar. Eso derivó con los años en verdaderos templos de cocina, vino y naipes. La primera fue La Unión Artesana en 1870, al pie del Monte Urgull. Se arguyen otras razones para dicha iniciativa, como el precio del txikito (minúsculo vaso de vino, a 1 céntimo) o, algo más enrevesado, era el lugar donde se juntaban los marineros en días de mal tiempo, y que cuando escampaba, el patrón los iba a buscar allí.

 En cualquier caso, en aras de una malentendida igualdad, las mujeres entraron en la mayoría de las sociedades gastronómicas. Una suerte que en “La Gastronómica” de la plaza de La Trinidad, justo encima del frontón, no tienen problemas con las mujeres. Allí me colé hace unos 3 años gracias a un compañero de colegio. Como el lugar, el día y la compañía fueron excelentes, os dejo un par de fotos. Ojo con el tamaño de la cocina, El hawaiano fue el organizador.

Y aquí con los supervivientes de la comida. Como el fotógrafo fui yo la foto es malísima y no se os distingue casi. No borro a nadie.

Dedicado a ese 25 de mayo 2024 y a la compañía, que permanecen en mi memoria.


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